domingo, 11 de agosto de 2013

Hielo en la mirada.

Cuando uno es joven e ingenuo cree que puede contra todo. Que tiene la solución a todo.Ya no soy tan joven y he aprendido que yo estaba equivocada. Sin embargo, creo que eso es algo que aprendemos todos. Que la sabiduría llega ya cuando uno está viejo y cuando la verdad, no sirve para nada. Porque serviría para dar consejos, pero los jóvenes no escuchan, les ciega el ego o el amor. Lo sé porque yo fui así.
No se siente bien ser tratado de forma tan dada por sentada. No ser tenido en cuenta, ni que tus sentimientos sean considerados. 
Cuando se va creciendo, se llora menos pero las lágrimas duelen más.
No sé cuantas veces pueda repararme la ilusión.
Si las miradas pudieran hablar, ¿qué dirían en verdad? 
¿Serán los músicos más sensibles que el resto? O los escritores, o los poetas?
Los administradores no? Los ingenieros no?
¿También les clavan puñales en el corazón con forma de palabras o carencia de actos? ¿También son el ruiseñor del cuento de Wilde?
Para qué perdonar.. quizás para uno descansar y liberar pero al otro no le importa eso.
¿Por qué seguir hablando sin pensar?
¿Por qué herir con la monotonía y la falta de sonrisas y detalles?
¿Por qué esperar a haber herido tanto y perder para reaccionar?
¿Por qué esperar a ver como la mirada del otro se transforma para cambiar?
¿Por qué esperar a que el amor fallezca para querer animarlo?
¿Por qué esperar a que se vaya de la vida?
Heh, nadie es indispensable. Nadie lo obliga a uno a estar, uno está por decisión. Pero como escoge quedarse, también uno decide irse. Igual, bastantes mujeres hay en el mundo. Sólo no hagan preguntas de las cuales no quieren saber las respuestas, no provoquen acciones en espera de otras. Porque las estadísticas dicen que probablemente también la recibirán  y se hará una grieta en el corazón y sólo ustedes la oirán.
Y cuando yo de la espalda y no vuelva a voltear, ni siquiera sonreír, quizás sea tarde para seguirme.

Yo ya no pienso bajar la guardia.

«Regresame la luz con la que me mirabas, dime que me perdonas.»



No hay comentarios: