viernes, 21 de agosto de 2009

Me equivoco.

No sé cuantas veces pueda repararme la ilusión. Me siento tan herida. Y ahora a callar, porque la procesión va por dentro. Y el silencio es el mejor aliado cuando uno sufre.
Me duelen muchas cosas. Pero el sentir que no me valoran, duele más. Supongo que alguien como yo, es alguien cualquiera y mentiroso. Nadie quiere ese tipo de personas. No son imprescindibles.
Pero uno por alguna razón u otra, paga los platos rotos del pasado, de otras personas, y del futuro, y del propio dolor.
Me duelen muchas cosas. Pero saber que ya no regresaré la luz con la que lo miraba. Pero necesitaba esto, estar sola, llorar con ganas. He de decir que hacía tiempo no lloraba tanto. Es que con él no lloro casi, pero cuando me hiere y lloro, lo hago por todo el tiempo que no. Ya no sé que preferiría, si me hiriera de a poco y llorar un poco mejor. Que me fuera rechazando, humillando y triturando de a poco y no de un solo y en cualquier momento.
Nunca es la intención herir, jaj. Yo ahora, no quiero hablar ni estar con nadie. Así que me dispondré a poner erizos alrededor mío. No quiero que nadie se me acerque ni me hablen. Ahora soy solo equis, una sombra que necesita llorar y sacar dolor porque es un veneno en la sangre.
Pero, ellos jamás son culpables de nada. Nunca hacen nada malo. Son sólo inocentes palomas, victimas de lobos desalmados.
No voy a decir que sí cuando es en un no.


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