miércoles, 5 de agosto de 2009

Ya eso no existe

Supongo que esa clase de amor, donde la felicidad del otro primaba sobre la propia, ya casi no existen. Y Si existen, esa clase de amor, solo la recibimos o vemos por parte de nuestros padres.
La convivencia es difícil, los ires y venires.
Como es dificil que las cosas cambian, que todo cambia. A veces me molesta ver esa seguridad o como te toman por sentado. Solo porque comparten más y se acuestan contigo, creen que jamás te irás. Qué complicadas son las mujeres, y que básicos son los hombres. Ellos te dejan por alguien más joven, o alguien distinto, y tú los dejas quizás por la misma razón, o porque simplemente ya no son quienes eran y te dan por sentado. Entonces, ¿porqué sorprenderte si ya se acuestan contigo cuando y donde quieran?
Y eso es lo que a mí me duele. Esa seguridad dañina, esa carencia de sensibilidad y romanticismo. Por cursi que suene, yo siempre esperaba ser amada intensamente o sobretodo, así como yo amaba, incluso sobre el dinero. Pero yo vivía equivocada, y en la vida real, el amor no funciona así. Tiene otras variables, otras vertientes que yo desconocía o no aplicaba.
Me entristece saber que ya no me darán sorpresas, ni detalles. Que no recibiré flores ni regalos. Sólo puedo recibir reclamos, expectativas, y sólo puedo seguir dando pero no significa que vaya a recibir. Y ya estoy cansandome de dar y dar. Yo busco mas que besos, caricias y sexo. Eso lo doy y lo recibo. Pero yo veía y quería cosas más allá, y no las recibiré.
Luego me pregunto, si fuese lesbiana, otra mujer sentiría como yo siento? Es que no hay intenciones de nada, sólo quejas y sacrificios. Si fuera de madera y todo me diera igual, sería más feliz pero a la vez no experimentaría nunca la felicidad.
Yo he sido la culpable, no la víctima. Yo misma construí mis ilusionas, yo sola fui, jamás hice participe a otro, así que yo debo cargar con la muerte de las mismas. Más cruces a mi cementerio. Entonces con qué las reemplazaré? Con qué? Si lo que solía llenarme ciertos vacíos, ya no me llena tanto. Me distrae, me hace olvidar que los tengo y río por ratos, y me siento alegre, pero no siempre vivo en ese vicio y cuando salgo de él, me doy cuenta de la verdad. Entonces debo volver a fingir que todo es excelente, qué felicidad; porque creo que si sigo fingiendo algún día lo sentiré real.
Lo cual me lleva a preguntar si las mentiras son verdades cuando uno lo cree así. Aquí nadie ha mentido, al contrario, ha habido tanta verdad que menosprecia mis creencias y mis ilusiones, y he ahí o desgarrador de todo. Que preferiría una mentira que me hiciera feliz, a una verdad que me hace sentir lo que siento ahora.

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