viernes, 1 de febrero de 2008

¿Acaso tú, acaso yo?

Si esto es amor, entonces te dedico esta canción. Acaso tú, acaso yo, somos la mezcla perfecta.

Bogota es fría, y el sol brilla a veces. Y yo persigo el sol, y le sonrío. Mientras que en Barranquilla le huía y le peleaba. Supongo que a veces cuando digo Sol venn no te vayas, si el sol fuera humano me pintaría una paloma (hacerme grosería con el dedo) por las veces que despotriqué en Quilla de él. Y llueve, y yo miro al cielo y sonrío.
Y veo las rosas grandes, las palomas gordas, los pajaritos juguetones lindos.
¿por qué tanta flor en Bogotá? todo mundo con flores, muchas flores en todas partes. Qué bonito, me encantan.
Y camino, y veo la gente. Y Salgo, y conozco cosas nuevas. Y tengo nuevos retos que enfrentar. Pero te tengo a ti y tenerte es maravilloso. Me puse roja, mentira, de mil colores cuando me preguntaste eso... Qué suerte la mía.... haberte enamorado así.
Y si si, yo quiero dominarte con mi sonrisa, con mi mirada, con mis besos. Nada qué hacer mi vida.
Esta ciudad me asombra. Pero yo como los niños, aun mantengo la capacidad de asombro a veces intacta en cuanto a ese tipo de cosas como la naturaleza y los animales. En Cali era igual, lo recordé por las flores. Pero pensé, en Cali era con muchos girasoles, y aqui puras rosas, y nada mas he visto una vez donde vendan girasoles.
Y en fin, algunas cosas son dificiles de asimilar, a veces la vida te da golpes, pero es para que no olvides quien eres, lo que eres, donde estás y con quien. Recordarte que vives, que eres humano y es menester aprender de todo.
Estoy feliz contigo. Me alegro cada que veo tu nombre en mi identificador. Quiero tenerte y que me digas que soy la mujer de tu vida y que quisieras estar conmigo siempre.
Porque yo vivo enamorada de tu cabello, de tu rostro, de tus manos, de tu voz suave, de tus susurros, de ti. Doy gracias a la vida que nos haya puesto en el camino del otro, don't let this slip away, quiero darte todo de mí.

Y si vamos a vernos a los ojos, quiero que me lo digas con antelación, quiero prepararme. Pero a la vez no quiero que me digas nada, lo que menos deseo es hacerme de nuevas frustraciones.

-Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.

1 comentario:

Lussya dijo...

Bogotá, bella ciudad... está en mi lista de lugares a visitar. Tengo la certeza de que nos conoceremos cuando eso suceda. Guárdame una rosa blanca mientras tanto...