martes, 26 de febrero de 2008

a Kitten beneath the Rain


No temas, no hay cuidado, no te culpo del pasado.
Y me digo, la vida es así. Llueve, y lloverá.

Seré la gata bajo la lluvia, y maullaré por ti.
Sí quizás mi suerte estaba echada.
Sé que me habia jurado no permitir esas cosas. Y mi parte fría me dice que debería sentir pena llorar en el baño. Pero la otra no, suelo llorar ahí, hay privacidad, al igual que debajo de las almohadas.
Y llorar nunca es malo.Es al contrario, las lágrimas ayudan a purificar el alma. Y yo lloraré hasta que haya acabado con la herida. Ahora, fui yo quien se equivocó. Ya pagaré y purgaré por eso, no debería preocuparme si herí a personas inocentes. No pienso pedir excusas por mi manera de ser y mis enojos, y por molestarme tan fácilmente. Esto prueba, que debo relajarme. Quizás le pida consejo a alguien a que me enseñe a relajarme. Es raro, solía saberlo, y se me olvidó. Tengo miedo, ya no soy tan fuerte como antes. Tengo miedo de saber como pagaré, pero haré mi acto de contricción.
Pero, es que "El dolor es un maestro que nos puede enseñar muchas cosas. El dolor nos instruye, nos dice que cambiemos, que dejemos de hacer una cosa y emprendamos otra, que dejemos de pensar en cierta forma y empecemos a pensar en forma diferente. Y cuando nos negamos a escuchar al dolor y a sus enseñanzas, lo único que nos queda es convertirnos en escapistas".

Si ves alguna lágrima, perdón. Ya sé que no has querido hacer llorar a un gato herido.

Pero, yo ya no voy a molestar. Y las ideas y los pensamientos vienen así como un torbellino, que dificil manejarlos, que dificil reaccionar, que dificil controlar los sentimientos. Y te preguntas si en realidad aguantarás. Yo quiero y me encanta ese ruiseñor que sabe del amor. Pero yo, yo no puedo.. o sea.. no puedo dejar que las espinas me atraviesen el corazón de nuevo.. Quiero vivir.. Pero a la vez hay que darse todo.. y que es el corazón de un pájaro.. comparado con el de un hombre...


Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.

-Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy miedoso.

-Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal -, tienes que hacerla con notas de música al claro de luna y teñirla con sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.

-La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor-, y todo el mundo ama la vida. Es grato posarse en el bosque verdeante y mirar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perlas. Suave es el aroma de los nobles espinos. Dulces son las campanillas que se esconden en el valle y los brezos que cubren la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?

El joven estudiante permanecía tendido sobre el césped allí donde el ruiseñor lo dejó y las lágrimas no se habían secado aún en sus bellos ojos.

-Sé feliz -le gritó el ruiseñor-, sé feliz; tendrás tu rosa roja. La crearé con notas de música al claro de luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Lo único que te pido, en cambio, es que seas un verdadero enamorado, porque el amor es más sabio que la filosofía, aunque ésta sea sabia; más fuerte que el poder, por fuerte que éste lo sea. Sus alas son color de fuego y su cuerpo color de llama; sus labios son dulces como la miel y su hálito es como el incienso

Pero las espinas no habían llegado aún al corazón del ruiseñor; por eso el corazón de la rosa seguía blanco: porque sólo la sangre de un ruiseñor puede colorear el corazón de una rosa.

Y el rosal gritó al ruiseñor que se apretase más contra las espinas.

-Apriétate más, ruiseñorcito -le decía-, o llegará el día antes de que la rosa esté terminada.

Entonces el ruiseñor se apretó aún más contra las espinas, y las espinas tocaron su corazón y él sintió en su interior un cruel tormento de dolor.

Cuanto más acerbo era su dolor, más impetuoso salía su canto, porque cantaba el amor sublimado por la muerte, el amor que no termina en la tumba.

Y la rosa maravillosa enrojeció como las rosas de Bengala. Purpúreo era el color de los pétalos y purpúreo como un rubí era su corazón.

2 comentarios:

elanio azul dijo...

Me encanta Oscar Wilde y en especial me encanta ese cuento.
No se si te acordarás de mi, te hice un comentario hace ya un tiempo y entonces te dije que siguieras escribiendo porque me gusta como lo haces, me gusta como mezclas los dos principales idiomas y como a veces metes frases, versos, etc..de otros.
Son pruebas de que escribes lo que en cada momento sientes y que lo haces desde el corazón, y realmente eso es lo importante, es lo único que pide un buen lector.
Y eso es lo que yo soy, una lectora, normalmente silenciosa, pero esta vez has hecho que vuelva a abrir mi boca porque has tocado uno de mis puntos flacos, los cuentos (sí, es extraño pero me gustan los cuentos...quizás soy extraña), y además has acertado en uno de mis favoritos.
Gracias por hacermelo recordar, a veces se me olvida hasta donde se llega sólo por amor...y también lo inutil que es a veces.

....

-¡Qué extraña buena suerte! -exclamó-. ¡He aquí una rosa roja! No he visto rosa semejante en toda vida. Es tan bella que estoy seguro de que debe tener en latín un nombre muy enrevesado.

E inclinándose, la cogió. Inmediatamente se puso el sombrero y corrió a casa del profesor, llevando en su mano la rosa. La hija del profesor estaba sentada a la puerta. Devanaba seda azul sobre un carrete, con un perrito echado a sus pies.

-Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja -le dijo el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderás cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos, ella te dirá cuanto te quiero.

Pero la joven frunció las cejas.

-Temo que esta rosa no armonice bien con mi vestido -respondió-. Además, el sobrino del chambelán me ha enviado varias joyas de verdad, y ya se sabe que las joyas cuestan más que las flores.

-¡Oh, qué ingrata eres! -dijo el estudiante lleno de cólera.

Y tiró la rosa al arroyo.

Un pesado carro la aplastó.

-¡Ingrato! -dijo la joven-. Te diré que te portas como un grosero; y después de todo, ¿qué eres? Un simple estudiante. ¡Bah! No creo que puedas tener nunca hebillas de plata en los zapatos como las del sobrino del chambelán.

Y levantándose de su silla, se metió en su casa.

"¡Qué tontería es el amor! -se decía el estudiante a su regreso-. No es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada; habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas. Realmente, no es nada práctico, y como en nuestra época todo estriba en ser práctico, voy a volver a la filosofía y al estudio de la metafísica."

Y dicho esto, el estudiante, una vez en su habitación, abrió un gran libro polvoriento y se puso a leer.

Besos

PD: Siento tu dolor

Merce dijo...

Si te recuerdo. Gracias por tus comentarios. Es agradable leer comentarios profundos y reales como los tuyos, es genial.
Si, es mi cuento favorito también.
Espero sigamos comunicandonos a traves de nuestros Blogs.